Enlace – Esculturas contemporáneas de Xavier Carrère
En mi enfoque artístico, el clavo simboliza un vínculo.
Este eslabón, hecho de vidrio, es luminoso, transparente, fuerte y frágil al mismo tiempo.
Como un clavo en madera blanda, deja una marca, dando testimonio de su paso.
La vida está hecha de emociones. La emoción es aquello que mueve y también aquello que se mueve. Nada es inerte en la experiencia sensorial y sentimental. Nos conmueve lo que nos sucede, incluso nos afecta. Nuestro deseo de vivir implica que cada acontecimiento adquiere significado en cuanto satisface o defrauda dicho deseo.
La conmoción emocional es duradera; deja su huella en nosotros como la que deja un clavo en la madera blanda.
Sin duda, uno puede optar por la serenidad, desterrar las obsesiones, liberarse de las emociones. Sin embargo, la realidad es que las cosas no son tan sencillas, pues la emoción intensa deja huella, su recuerdo nos persigue, al igual que el miedo o el deseo. Traumas, sufrimiento, alegrías y placeres intensos: así es la vida, que nos marca y nos moldea. A la larga, nos volvemos más sensibles a algunas cosas y nos endurecemos ante otras. El anhelo de lucidez, de plenitud, exige entonces dar un paso atrás.
PENA-RUIZ: El clavo del alma




















